La importancia de planificar el reportaje fotográfico
La fotografía profesional de un alojamiento va más allá del proceso de tomar una serie de imágenes de los distintos espacios de una vivienda. Va más allá del proceso posterior de edición de dichas imágenes, donde se eliminan “imperfecciones” o se “saca brillo” a cada una de las instantáneas realizadas.
Cuando nos enfrentamos a un reportaje de esta índole son clave los procesos previos y posteriores (y no me refiero a la edición de la fotografía como veremos más adelante).
El proceso previo es el proyecto de definición y preparación de los espacios más significativos de la vivienda.
Son los espacios que venden, que hacen especial la vivienda, por su forma o por las actividades que en ellos se pueden realizar. A partir de aquí viene un trabajo de adecuación, redistribución, decoración de la estancia, buscando que de un solo golpe de vista nos visualicemos en ese lugar como huéspedes disfrutando de un momento único.
Colores, texturas, luz, distribución, etc; hay infinidad de variables que se nos escapan y que solo las manos expertas de interioristas, decoradores, especialistas en iluminación y pocos más dominan; transformando estancias inertes en espacios únicos, diferenciados y con personalidad propia.
Ésta es la esencia que cada foto debe transmitir. Por tanto, no hay nada mejor que hacer partícipe de este aspecto del proyecto al fotógrafo que realizará el reportaje. De esa forma te aseguras llegar a tu futuro huésped, a tu futuro cliente con el producto tal y como lo concibes.
Es verdad que el fotógrafo puede transmitir lo que siente o ve en cierto momento o lugar y lo puede hacer muy bien y muy bonito. Pero puede no estar mostrando lo que estás ofreciendo o puede no estar contándolo con el detalle que se merece. El fotógrafo debería conocer los pormenores de esta preparación, de este proyecto.
Por experiencia, un buen profesional puede captar el contenido de la oferta de tu alojamiento, incluso ofrecer alternativas para mejorar algún aspecto del mismo, de sus espacios en base a la experiencia acumulada en su trabajo. Pero es fundamental ceñirse, en lo posible, al plan de este proceso previo, retratar las distintas estancias, los distintos espacios y mostrar sus posibilidades, tal y como se tenía previsto.
No solo se trata de distribución, decoración o iluminación, hay aspectos esenciales que no debemos olvidar como son la limpieza o la hora en la que se realiza la foto. Cada rincón de una casa tiene su forma, su luz y por tanto su momento.
Pero vayamos a un ejemplo práctico. Si resulta que nuestro alojamiento destaca por su terraza con vistas, ésta podría ser una idea que querríamos transmitir a nuestros posibles clientes:
“En nuestra terraza podrás disfrutar de una velada inolvidable con las mejores vistas de la ciudad”.
Obviamente será una de nuestras fotografías más importantes y probablemente la que haga a los posibles clientes decantarse por tu vivienda. Es solo un ejemplo, pero con esa información, ¿no crees que merece la pena prepararla bien antes de realizarla? ¿no crees importante esperar al momento adecuado para hacerla?
Por ello y otras razones, este proceso previo de preparación es muy importante para la realización de un buen reportaje fotográfico que transmita la definición correcta de tu producto.
Vayámonos ahora al proceso posterior.
Muchas veces nos piden a los fotógrafos profesionales de alojamientos que no “engañemos” al realizar el reportaje fotográfico. El engaño se percibe cuando al llegar al alojamiento éste no se corresponde con lo que percibimos al ver el reportaje (vamos a dejar de lado otros factores externos que afectan a esta percepción y que sufre el huésped a la llegada, como pueden ser el cansancio o el estrés provocado por el viaje).
Sobre este tema hablaremos en profundidad más adelante, pero dejaré un par de ideas al respecto:
- El alojamiento hay que entregarlo tal y como aparece en las fotos. Cierto que la luz puede no ser la misma, algún detalle puede haber cambiado, pero es fundamental que el espacio se prepare bien minutos antes de realizar el check-in. Un alojamiento luminoso, grandioso, elegante, no se puede entregar con todas sus puertas y ventanas cerradas, frío, sucio o mal oliente.
- La persona que recibe al huésped debe conocer su producto y haber hablado con el cliente antes de su llegada, interesándose por sus preferencias. En base a esta información (y a su intuición profesional) guiará al huésped por las distintas estancias, en orden adecuado a las expectativas, “vendiendo” las virtudes de cada uno de esos espacios y actividades que percibieron en las fotos (a veces no es necesario, ni conveniente, mostrarlos todos).
En definitiva, un reportaje profesional de alojamientos turísticos es una labor de equipo, una labor cuyo coste, también en tiempo, se verá rápidamente recompensado por el incremento de visitas a tus anuncios.
No me olvido del reportaje fotográfico en sí mismo (del hablaremos en otro artículo). Pero dejadme adelantaros que lo que realmente hacemos (al menos en una parte importante) es fotografía publicitaria. Al final es el propio producto, nuestro alojamiento, el que debe superar las expectativas creadas por las imágenes del reportaje.
El reportaje fotográfico es importante, pero más importante es el servicio que prestamos.
El reportaje capta clientes, tú y tu alojamiento los fidelizáis y generáis buenos comentarios, que a su vez captarán más clientes.
Rafael Arbide - Fotógrafo